martes, mayo 19, 2026
✨️Nuevos inicios, nuevos planes, nueva vida✨️
viernes, enero 16, 2026
Tú no eras la enfermedad, eras la cura.
martes, marzo 26, 2024
Mi conejito de la suerte
domingo, marzo 05, 2023
Empatía, respeto y lealtad
viernes, julio 29, 2022
Sentimientos encontrados
lunes, diciembre 13, 2021
Simplemente, dejar ir para sentirte mejor
domingo, abril 04, 2021
Tupananchiskama
lunes, noviembre 18, 2019
¿Cómo entender y querer a alguien con depresión?
Alguien con depresión se inclina a asumir que todos se van a ir. Tanto así, que, a veces, son ellos los que arruinan una relación. Es necesario saber que, constantemente luchan contra algo que no pueden controlar, hay una sensación de inseguridad y miedo dentro de sí mismos, cuando se trata de relaciones. Es probable que lleguen a tener ataques de ansiedad. Saben que es difícil lidiar con todo esto y no quieren cargarte con sus pensamientos y preocupaciones, muchas veces, irracionales. Tienden a pensar más en la otra persona que en sí mismos, quieren protegerte, cuidarte, engreírte, apapacharte, pero en realidad te dan lo que ellos necesitan, ser protegidos, ser cuidados, sentirse engreídos, apapachados. Si sienten algún tipo de rechazo, para protegerse, te alejan antes de que tengas la oportunidad de dejarlos.
Es importante que recuerdes que vale la pena luchar por ellos. Debes saber que será difícil. Pueden haber peleas estúpidas de escenarios que han creado en su propia mente. Pero más que nada, recuerda esto siempre, vale la pena luchar por ellos. Las personas fuertes y con mucho amor suelen hacerlo. Y si logras entenderlos, si los ayudas a luchar en contra de eso que no pueden controlar, volverán a ti diez veces más.
Muchas veces solo tienes que escucharlos y entenderlos. En casos extremos, van a tener estas situaciones en su mente... van a saltar del punto A al punto B y ni siquiera vas a saber de cómo llegaron allí. Lo mejor que puedes hacer es dejarlos fluir, incluso si su preocupación o miedo te parecen irracionales, simplemente el acto de escucharlos, les ayudará.
No les digas "estás exagerando", puede que para ti sea algo irrelevante, pero para ellos, sea lo que sea que te digan, es algo que en realidad los mantiene despiertos por la noche. Así que tómalo de la mejor manera que puedas. Probablemente, no dormirán en toda la noche, pensando, no serán capaces de despertarte, ellos nunca quieren molestar, es probable que intenten tener algún tipo de contacto físico contigo, agarrarte la mano, abrazarte despacio para no incomodar, o pegar su cuerpo contra el tuyo. Si te das cuenta de eso, corresponde a su contacto y abrázalos, tómale la mano, juega con sus dedos, acaríciale el hombro. Es importante que los mantengas cerca, simplemente la comodidad de tu presencia podría ser suficiente para que su mente vuelva a la tranquilidad y puedan retomar el sueño.
Es importante que sepas que no es que no confían en ti, están asustados, su mente vuela a mil, no eres tú ni tu relación lo que no son de confianza, el escenario se desarrolla en su cabeza y pueden llegar a odiarse y juzgarse a sí mismos por el hecho de sentir eso.
Responder los mensajes del celular, ayuda más de lo que crees. Te repito que es necesario que se sientan entendidos. Ayuda mucho cuando dices "No puedo escribirte ahora, te escribo apenas me desocupe", así evitas que te envíen muchos mensajes y le ahorras algún ataque de ansiedad. El silencio mata a cualquiera con depresión y ansiedad. Crea problemas en su mente que ni siquiera existen. Terminan en disculpas que ni siquiera son necesarias, y añade una capa de estrés a su vida que desearían poder controlar. Ellos nunca quieren molestar, solo les importas mucho y quieren hacértelo saber de alguna manera. Muchas veces sentirás que se preocupan demasiado, ellos se darán cuenta y se disculparán, dentro de ellos saben que les hace quedar mal.
Es probable que quieran hacer más cosas contigo, la rutina suele encasillarlos y necesitan cosas nuevas, ocupar su mente en cosas que sienten que les hacen bien, que les dan tranquilidad, diversión, alegría, a veces querrán momentos solos, a veces preferirán salir con amigos, o salir de viaje, es importante no caer en la rutina o en algo monótono, pueden llegar a creer que algo pasa si se mantienen en un modo plano.
Acepta sus disculpas aunque no las entiendas, aunque se trate de que algo salió mal o si se pasó un poco con los mensajes o algunas reacciones del tipo de autodefensa. Son muy observadores, se darán cuenta del más mínimo cambio en ti y antes de que te puedas dar cuenta de que puedes estar molesto, se disculparán por ello.
Ayuda cuando puedas, pero tienes que saber que pueden no pedirla, es posible que no admitan que no pueden controlar algo, siempre dirán que sí, nunca rechazarán a nadie, aunque no lo creas, ellos realmente pueden lograr entender lo que sienten los demás. Pero habrán momentos en los que pareciera que se van a desmoronar y romper, solo hay que sujetarlos, apoyarlos, escucharlos y levantarlos, Ayúdalos si puedes, recuerda que pueden estar dispuestos a no pedir ayuda. Están acostumbrados a lidiar con las cosas por su cuenta. Hazles saber que sí pueden solos pero que te tienen cerca por si te necesitan. A veces solo ayuda mucho quedarse ahí, tu sola presencia puede que los haga sentir mejor. También es necesario que no se vuelvan dependientes, la depresión y ansiedad pueden ser autocontroladas, solo se necesita tiempo, apoyo y sobre todo seguridad, eso se consigue con un trabajo mental constante.
Una vez que te ganes su confianza, te amarán increíblemente fuerte y bien. Las cosas mejorarán, las crisis serán cada vez menos. Al inicio cualquier situación los puede abrumar, poco a poco, y con mucha paciencia, todo mejorará.
Si hay algo en lo que son buenos, es en el amor. Si hay algo en lo que son fuertes, es en su capacidad de mostrarte cuánto te adoran, cuánto te aman y cuánto te valoran. Puede que les lleve un tiempo confiar en ti, pero una vez que lo hagan, su capacidad de amarte te llenará de tal forma, que hasta ese momento no sabrás lo vacío que estabas y lo mucho que te hacía falta un amor así.
sábado, octubre 26, 2019
Dos años sin ti
Hola tío, te extraño mucho, espero que donde estés, te sientas feliz y en paz. Hoy se cumplen dos años sin ti, han sido muy difíciles todos estos meses, semanas, días, el gran vacío que dejaste, ya nada es lo mismo, tengo en mi memoria y en mi corazón todo lo que hemos pasado juntos, tantos recuerdos, las salidas y las reuniones, las caminatas, los paseos, el columpio, mi pijama, las bromas, las risas, las tristezas, los bailes, tus muecas, las tardes en casa, la camisa a cuadros, el pan de manteca, la leche que siempre me traías, las fotos, el estofado de lengua, tu risa, el sonido de tu voz, tu pico de pato al dormir, tus ronquidos y cómo rechinabas los dientes, tus abrazos, tus besos en la frente, cuando me paraba en tu espalda, las chelas, las canciones, las cosquillas, los disfraces, tu pancita, tu forma peculiar de tocar la puerta, el delivery, "F", los juegos, tus detalles, tu sonrisa torcida, tus renegadas, el último abrazo, los planes que no pudimos cumplir, todo el amor y el apoyo que me diste durante toda mi vida, las cosas que me enseñaste, todos los recuerdos, todo lo vivido. Aún se me quiebra la voz al hablar de ti, y debo confesar que algunas noches sigo llorando pensando en ti, imaginando cómo hubiera sido la vida si todavía estuvieras aquí. Perdóname, solo he ido una vez a verte, no tolero la idea de visitarte en un cementerio, perdóname. No hay ni un solo día que no piense en ti, y cuando me pasan cosas buenas, sé que eres tú, que es gracias a ti, que sigues cuidándome y dando lo mejor de ti, que me sigues agarrando la mano, fuerte, que nunca me sueltas, que siempre ha sido así desde que nací. Perdóname, por no saber cuidarte como merecías, siempre me quedaré con eso de que pude haber hecho mucho más por ti, me salvaste tantas veces y yo no pude salvarte a ti, y con este nudo en la garganta, quiero decirte que me haces mucha falta, tengo tantas cosas por contarte, necesito tanto escuchar tu voz.
Perdón por no poder soltarte todavía - y para ser sincera, creo que nunca podré hacerlo -
Te quiero y te extraño jodidamente, gracias por ser mi otro papá y por no fallarme nunca.
viernes, agosto 23, 2019
No me estafes
Muéstrate tal y como eres, no me muestres solo tu mejor cara, tus mejores momentos, dime también lo que no te gusta, dime por qué reniegas, cuéntame de esa cicatriz, no te comportes de una manera amable si después vas a cambiar, no me muestres interés solo para que te haga caso, no te desvivas por mí solo al comienzo, no me des excusas, dime la verdad. Sé tú mismo siempre conmigo, siempre, por favor, no me muestres alguien que no eres, porque estarías fingiendo, me estarías mintiendo, no me digas cosas que no vas a cumplir, sé transparente, sé siempre el mismo, no me estafes, no seas esa persona que se comporta de una forma al comienzo solo para conseguir algo y después cambia porque se aburrió. No me digas que te acompañe a algún sitio si después de un tiempo me vas a decir que te gusta hacer tus cosas solo.
Por favor, nunca pero nunca me mientas, ni me ocultes nada, no hagas cosas a mis espaldas, sé siempre honesto conmigo, dime siempre la verdad, no rompas mi confianza porque yo no puedo con las mentiras.
Nadie merece irse a dormir preguntándose: "¿qué hice mal?" o sentirse culpable sin entender nada.
Dime lo que tú quieras, sé sincero, yo te voy a entender y te voy a apoyar en todo lo que me sea posible, siempre te voy a decir la verdad, siempre voy a querer que estés bien, que te sientas bien, pero por favor, no te aproveches de eso, puedo quererte mucho pero más me quiero a mí y sé sacar de mi vida a las personas que me hacen sentir mal, que me han lastimado así los quiera con todo el corazón.
Tampoco estoy diciendo que me hagas tu prioridad, solo quiero que me hagas sentir importante siempre, que no me hagas tener dudas con cambios de actitud y que no descuides algo tan bonito.
Porque ya estoy cansada de amores baratos de un rato, de corazones desechables, de besos amargos, de revolcones vacíos, de tipos superficiales, de gente que no demuestra nada, de indecisos, de quedarme pensando qué hice, en qué me equivoqué. Me cansé de ser cualquier cosa (o de sentirme así).
Si no estás de acuerdo con todo esto, es el momento perfecto para que te vayas, no voy a dejar que pase más tiempo si tenemos dudas, si no vamos en la misma dirección, no me voy a aferrar a ti, no voy a aceptar cosas o actitudes que no me hacen sentir bien y tú tampoco tienes por qué hacerlo.
Pero si después de leer esto, decides quedarte, aquí está mi mano para agarrarnos fuerte.
<<Escrito para el que quiera intentar algo conmigo>>
lunes, julio 29, 2019
Cree en lo que te dé la puta gana
Hoy quise escribir sobre mi nuevo estilo de vida, los resultados que estoy teniendo y la conclusión a la que he llegado.
Como es usual, crecí en una familia católica, desde que tengo uso de razón me enseñaron a creer en dios, a rezar, a tener fe, a persignarme si pasaba por una iglesia, a aprenderme las oraciones, dar limosna en la misa y esas cosas.
Me bautizaron a los 3 años, un poco tarde - quizás inconscientemente me resistía a eso - hice mi primera comunión un año después de la edad "normal" e igual pasó cuando hice la confirmación.
Mi círculo familiar siempre fue muy creyente y al mismo tiempo me inculcaron ser buena persona, ayudar a los demás, ser honesta, ser respetuosa, leal, puntual y todo eso.
Cuando fui creciendo, pasaron cosas, yo siempre mantuve mi fe, a pesar que lo que planeaba no me salía bien. Siguieron pasando los años y ya comencé a pasar cosas mucho más fuertes, poco a poco se fue quebrando esa fe y el tema de creer ciegamente en dios, habían temporadas en las que "me peleaba" con él, pero en algún otro momento volvía a confiar, a creer. En el peor momento de mi vida, quise buscar respuestas en la iglesia, en dios, en la oración, pero prácticamente me dieron un portazo en la cara y me hicieron sentir peor de lo que ya me sentía. Poco a poco comencé a alejarme de todo ese tema de la religión católica y su gente, leía mucho sobre temas alternos, otras religiones, metafísica, filosofías de vida, astrología, energías, piedras y cuarzos, etc. Trataba de buscar salidas que me hicieran sentir bien. Busqué ayuda psicológica, la cual no sentí que me ayudara mucho en ese momento, hasta que llegué a conocer la terapia espiritual, donde todo tiene que ver con el poder de la mente, el poder de las palabras, la energía del universo, la energía de las piedras, cuarzos, los chakras, las emociones y sentimientos que se reflejan en lo físico. Todo esto me ayudó mucho y siento que he juntado todo lo que he aprendido de otras enseñanzas, otras religiones, de las palabras de gente mayor, hasta de lo que me ha tocado vivir y he creado un estilo de vida que me hace bien.
Hace ya varios años que he roto "relación" con la religión católica, ya no me he "peleado" con dios, simplemente no le tengo fe ni creo en él, sé que puede que exista y respeto mucho los que aún conservan esa fe ciega hacia él. Pero a mí siempre me ha fallado y la verdad es que me cansé de eso, de creer en algo sin tener respuestas y sintiéndome mal por ser como soy o por pensar diferente.
En este tiempo alejada de todo eso, increíblemente me ha ido mucho mejor, he llegado a sentirme bien emocionalmente, estoy canalizando mucho mejor el tema de mi depresión y ansiedad. Y aunque mi vida no sea color de rosa, porque siempre hay problemas, me atrevo a decir, por primera vez en mucho tiempo, que este ha sido un buen año en todo aspecto, he aprendido mucho, he llorado, sí, pero también he reído y mucho, me he sentido en paz más veces que nunca, he conocido personas increíbles y me he reencontrado con amigos que no quiero volver a soltar. Tengo un trabajo estable, y por fin están saliendo los cambios que tanto esperaba. Mi familia está más unida que nunca y la relación con mi papá está cada vez mejor. Extraño jodidamente a mi tío, me sigue haciendo mucha falta, y aunque todavía se me quiebra la voz y se me llenan los ojos de dolor cuando hablo de él, estoy tratando de aceptar su ausencia física y que donde está, está en paz, cuidando de nosotros.
Yo no rezo, hablo conmigo misma, le hablo al universo, a las energías, cuido mucho mis palabras y que las cosas que hago no me afecten a mí ni a los demás. Intento ser una buena persona en todo momento. Entiendo que la gente no siempre va a hacer las cosas que yo haría y no está mal. Cada quien es responsable de sus acciones y sus palabras.
Con todo lo que he aprendido, la terapia espiritual, mi psicóloga, mi mamá, mis amigos, mi conejo, mi corazón, me siento tranquila.
Con todo esto quiero decir que no importa la religión o la creencia que tengas, si haces las cosas bien, de corazón, con cariño, con amor, así sientas que no recibas lo que mereces, dentro de ti te sentirás en paz, no hay nada mejor que una conciencia tranquila y un corazón lleno de tanto para dar.
Muchas veces cuando digo que no creo en dios, me dicen cosas como: "estás mal", "pobrecita, estás perdida", "Vives en pecado", "estás en oscuridad". Un ratito... ¿por qué yo estoy mal? ¿Por no creer en algo que tú crees? ¿Acaso yo te cuestiono?, no pues, porque yo respeto la decisión de los demás y no pretendo cuestionar la fe de nadie, y exijo el mismo respeto también.
Pero la gente no entiende, no te entienden -quizás te haya pasado - terminas sintiéndote mal, y no es justo, porque no estás equivocado(a), has vivido muchas cosas y has aprendido, has elegido lo que es mejor para ti, has querido y te han lastimado, pero has continuado, te han decepcionado, pero has perdonado, has llorado pero has reído, estás buscando la forma de revertir lo negativo siendo positivo(a) y eso está bien, está muy bien, es válido, y te van a seguir pasando cosas, pero eres muy valiente y fuerte, eso tú ya lo sabes, nunca lo olvides.
- Varias veces me han dicho: "tú eres luz y transmites mucho" y pues, me la he creído -
Entonces que te resbale todo, quédate con los que te hacen ser mejor persona, con los que saquen lo mejor de ti, deshecha lo que no te hace sentir bien, suelta a quien te hizo llorar, al fin y al cabo tú podrás mirar con ese brillo en los ojos a otra persona pero quién sabe si a esa persona alguna vez en su vida lo mirarán igual o mejor, todo cumple su ciclo, solo te quedas con todo lo bueno que hiciste y piensas mucho en ti, en lo que mereces y mandas a la mierda sin que te tiemble el corazón porque ya aprendiste que primero estás tú.
Si crees en dios, bien por ti, me alegra mucho que tengas esa fe y que te haga sentir en paz. Si no crees en dios, está bien, te entiendo, espero que alguna vez me puedas contar en qué has encontrado esa paz.
No te cierres en una creencia, en una religión, no critiques, no cuestiones, entiende a los demás, no presiones para que piensen igual que tú. Date cuenta que lo que te hace bien a ti, no necesariamente le hace bien a todo el mundo, abre tu mente, escucha, experimenta, descubre nuevas cosas y sobre todo respeta, nadie sabe realmente lo que la otra persona ha pasado en su vida. No importa la forma, no importa el camino... al final todos buscamos lo mismo, paz interior, y siempre ese camino estará bien.
En conclusión... cree en lo que te dé la puta gana y en lo que sientas que te hace feliz, que te hace sentir en paz, en equilibrio. Eso es lo más importante.
Todo irá bien.
martes, julio 16, 2019
El concepto del amor va cambiando con el tiempo
Tal vez por eso ahora me lo tomo con más calma
evito las ciudades de la prisa
y acepto que los días grises también
forman parte del decorado.
Tal vez por eso, amor,
no te entrego todo el fuego
ni me vacío para dártelo todo
porque eso me convertiría
en una persona sin nada.
Por suerte tú tampoco lo haces
no inviertes toda tu fortuna
para rodar una escena perfecta
y haces bien.
Pero también sabes que nunca falto
y yo sé que tú nunca faltas
y sabes que yo sé que darías todo lo que hiciera falta
(que no es lo mismo que darlo todo)
y yo sé que tú sabes que daría absolutamente todo por ti
pero que tampoco hace falta.
Y todo,
la palabra nosotros,
estas reflexiones,
las noches a tu lado,
forman parte de algo
que no he llegado a entender
pero que me hace inmensamente feliz.
Marwan
sábado, abril 27, 2019
Ya era hora de cerrar la puerta
Yo que pensaba que podía manejar la situación, después de 3 meses de no verlo, de haber pasado de estar encerrada, llorando, triste, a volver a quererme y salir a comerme el mundo, de conocer gente, de volver a salir con chicos, de ir a bares y discotecas, hasta día de semana, yendo resaqueada a trabajar al día siguiente, después de la lavada de cerebro y desahuevina de mis amigas...
Un día, de la nada, me dijo para vernos, (ya habíamos retomado la comunicación por whatsapp mucho antes) y yo - tratando de convencerme a mí misma, de que verlo igual sería positivo - acepté. Y bueno, aquí va la historia...
Yo quería verlo, tenía mucha curiosidad, me sentía bastante segura, y a él se le notaba, días previos, bastante entusiasmado. Estaba haciendo planes para pasar el día, la tarde, la noche, juntos, me hizo recordar cuando éramos amigos, cuando estaba pendiente de mí y se entusiasmaba por salir conmigo, cuando buscaba cualquier pretexto, cuando se le notaba el interés, en fin (acabo de dar un gran suspiro).
Llegó el día, fue hace más o menos un mes, estaba un poco nerviosa, pero - según yo - estaba fresh.
Vi su carro rojo en la puerta de mi edificio y respiré profundo. Llegó renegando, por el tráfico, subí (no sabía cómo saludarlo) y él me vio, me miró la boca - así, con ESA mirada - y yo quería darle uno de esos ricos chapes que nos dábamos, pero solo atiné a sonreirle, agarrarle la barba con la mano derecha y darle un beso en la mejilla izquierda, pero hice que me raspara un poco la cara, la nariz, con su barba, me encantaba hacer eso. Hablamos de lo que habíamos hecho en esos meses, igual solo nos dejamos de escribir por un mes creo, o sea nos seguíamos escribiendo pero ya no como antes. Llegamos a su casa, íbamos a ver una película o serie o algo, ya se sabe cómo termina eso. Yo en todo momento, segura de mí misma, seguía pensando que podía manejar la situación.
Esa tarde,
volvimos a querernos de nuevo
- por decirlo de alguna manera -
extrañaba tanto esos momentos, cómo éramos, cómo nos reíamos, cómo chapábamos, cómo nos mirábamos, pero debo confesar, que fue un poco raro todo, o sea diferente, no sé.
Luego salimos a tomar algo y después a "bailar" (lo pongo entre comillas porque él no baila). Hubo un momento que ya no pude más y me dejé llevar por el corazón, lo miré y él me dijo: "te brillan los ojos, ya estás borrachita" (¡¡Mierda, cómo lo habré mirado!!)y por la putamadre, me di cuenta que "había vuelto la magia".
Lo siento,
perdóname,
es que me sigo muriendo de amor por ti
- lo pensé, pero no dije nada -
Después ya solo me dejé llevar, el alcohol ya había hecho lo suyo y fluimos, ya era realmente yo, sin tener que hacerme la fuerte, la superada, ¡a la mierda todo! - dije.
Y bueno, hubieron un par de situaciones las cuales me hicieron sentir bastante incómoda, cosas que, a mi parecer, estuvieron fuera de lugar, aunque después me haya dicho que fue a propósito, o sea "por joder", peor, la cagó ¿para qué quiso salir conmigo si iba a hacerme sentir mal? Nunca se dio cuenta (hasta ahora) que lo que hacía a propósito, en broma y por joder, a mí no solamente me jodía sino que también me dolía, y mucho, solo que siempre supe disimular delante de él, "hacerme la fuerte", le dicen, ya para qué demostrar importancia, ya nada valía la pena, ni siquiera él. En fin, no voy a contar detalles, pero realmente me di cuenta lo que me costó tanto aceptar en su momento, lo que sabía pero ni siquiera era capaz de decirlo, no quería hacerlo, pero lo dije y lo acepté... NO SOMOS COMPATIBLES, y sí, me dolió. A pesar que la pasamos bien, nos divertimos, fluimos, nos dejamos llevar, yo sabía que estábamos viviendo el momento, era nuestro día, nuestra noche, nada más y estábamos disfrutando - si me hubieran visto mis amigas, hubieran estado orgullosas de mí, con esa lavada de cerebro de que la vida es una y haz lo que te dé la gana, fresh - Total, él se iba de viaje en unos días, quizás por 6 meses, y yo iba a volver a mi nueva rutina de la vida loca. Hubo un momento que en serio no me acuerdo, pero le pregunté algo y él me respondió, juro que trato de acordarme qué fue, pero nada, solo recuerdo que lo interrumpí y le dije: "NO, ES PORQUE TÚ YA NO ME QUIERES" a lo que él respondió: "¿Por qué dices eso si sabes que no es cierto?" Pero, ¿saben qué es lo que yo quería que me dijera?... "YO SÍ TE QUIERO" - pero no lo dijo - y eso fue suficiente para mí, para darme cuenta que por eso no funcionó y jamás iba a funcionar.
Regresamos y nos dormimos, en la mañana volvimos a querernos, ya por última vez, con su carita y su vocecita de recién levantado, maldita sea, cómo extrañaba tirar con él, estar así, en cucharita, empiernados. Sabía que todo eso era momentáneo, sabía que me iba a poner un poco triste después, pero que se me iba a pasar, igual yo siempre he sido de arriesgar y esa no iba a ser la excepción y mucho menos con él (se lo merezca o no). En la tarde cuando me estaba llevando a mi casa - no podía faltar un poco de drama - le dije: "ya no te voy a volver a ver ¿no?, me dijo que sí nos volveríamos a ver antes de que viajara, inmediatamente pensé que era mentira (¿¡por qué será!?), dentro de mí sabía que ya no lo volvería a ver. Y así fue, no me equivoqué. Después igual nos seguimos escribiendo, pero nunca como antes.
Viajó, se fue y ahí quedó todo para mí.
Me escribió para decirme que había llegado bien, él nunca quiso perder contacto conmigo, desde que terminó todo, pero yo sí, soy un poco radical en esos temas.
Yo desde hace tiempo había dejado de preguntarle cosas (una vez me dijo que era controladora y desde ese momento dejé de preguntar, todo para evitar aburrirlo), ah pero él quería saber todo de mí, y más cuando ya no teníamos nada, a pesar que me stalkeaba y sabía todo lo que hacía, se la pasaba preguntando con quién había ido a tal y tal lugar, de hecho me preguntó si había salido con alguien después de él, ¿para qué quería saber? A pesar que yo no le preguntaba nada él me contaba y me dijo que no había salido con nadie, solo con sus amigos, ajá, como siempre. Y yo salí con medio mundo, en plan de patas, yo en esos meses no quería nada con nadie. Él todo quería saber, me preguntaba y yo solo respondía, siempre con la verdad. Igual ya nada era lo mismo, ni las conversaciones, ni las bromas, todo se volvió un poco monótono y hasta un poco aburrido.
Ahora, ¿quieren saber si todo esto resultó ser algo positivo?
Pues la respuesta es mil veces sí, por una sencilla y sabia razón:
Pude ver todo desde afuera, como una tercera persona y, con todo el dolor de mi corazón, debo decir que las cosas entre nosotros nunca estuvieron bien - salvo septiembre, ese fue el mejor, extraño jodidamente septiembre - hubieron cosas que yo acepté pero no estaba de acuerdo, y seguro él también - aunque yo era la que cuidaba tanto lo que teníamos para no perderlo - desde ahí empezó todo a derrumbarse, quizás en ese momento debimos parar y dejar todo ahí, pero no lo hicimos, no me atrevía a hacerlo, me seguía aferrando a septiembre, tan intensos los dos, emocionalmente hablando.
Nos vi como en una escena de película, me vi como una lucecita bailándole feliz y a él parado como un árbol, literal.
Fuera del tema de mi depresión, lo cual considero que fue uno de los problemas principales de sentirme hasta las huevas por actitudes o falta de interés, además de mis reacciones inesperadas por mis inseguridades, mis dudas, la manera de aferrarme a alguien que no me quería - sea verdad o no - era lo que yo sentía y desesperadamente quería que todo fuera como en septiembre, lo cual nunca pasó ni volvería a pasar. Me di cuenta que al menos yo sí intentaba cambiar para no perderlo, pero él no tenía ni la más mínima intención de hacerlo, siempre terminaba diciendo: "es que yo soy así" y me jodía tanto que lo dijera sin hacer nada, y pensaba: "¿qué le pasó? ¿en qué momento cambió? ¿qué hice para que ya no sea el de antes? ¿dónde quedó el chico lindo que estaba pendiente de mí y que buscaba cualquier pretexto para verme, para recogerme, para que acepte salir con él? ¿quién rayos eres tú? ¿dónde está el que me demostraba que le importaba? ¿dónde está el que me convenció de intentarlo? ¿qué hiciste con el que dijo que nunca me haría daño?" Y un montón de preguntas más que rondaban por mi cabeza, y todas las veces que me sentí nada, invisible, inexistente, porque nunca sacó cara por mí, dejaba que lo jodieran con su ex en redes mientras él se reía porque "era broma" y yo quedaba como la tarada más grande.
Fui bastante estúpida, lo acepto.
Y sigo sin entender algo y hasta un poco de cólera me da, que yo cuando lo conocí, en serio no quería nada con él, éramos amigos, ni siquiera me gustaba, pero él hacía tantas cosas para demostrar su interés por mí, que ya en un momento le pregunté directamente qué quería conmigo y ahí fue que empezó todo, de alguna manera me convenció, y decidí darle una oportunidad, de repente sí funciona - pensé - a pesar que le dije las cosas claras y sobre todo que si empezábamos algo yo iba a por todo, que no quería perder el tiempo, que no quería nada superficial y él aceptó, con su "vamos a ver qué pasa" supongo que pensó lo mismo, que funcionaría, pero igual, como siempre, yo era la que tenía más que perder si nos equivocábamos, y pues, así fue. En todo ese tiempo logró, a pesar de todo, que yo muriera de amor por él, lo veía tan hermoso, tan churro, tan rico - y pensar que antes ni me gustaba - mientras pasó todo eso, de un momento a otro, sentí que él perdió interés, ocupado en otras cosas, sin tiempo para nosotros, poniendo pretextos ahora para no verme (qué irónico) y yo le reclamaba que por qué había cambiado tanto conmigo, pero nunca tuve una respuesta real ni concreta, al menos eso sentía, solo me decía que no era como yo pensaba, que no era falta de interés y siempre terminaba con su "yo soy así". Pero antes no era así, si hubiera tenido esa actitud siempre, yo nunca me hubiera arriesgado a intentar algo con él. Y bueno, logró hacerme vibrar, logró erizarme la piel, logró que me cague por él, logró que me brillen los ojos al mirarlo, aún recuerdo que pude sentir la alegría y la emoción que tuvo cuando acepté intentarlo, "no sabes lo feliz que me haces al decirme eso" me dijo, eso me hizo pensar que valía la pena darnos una oportunidad, pero después todo cambió y no quiso hacer más, solo dejó que pasara el tiempo, total, yo siempre estaba para llenar sus momentos de soledad o cuando le sobraba algo de tiempo, eso sentí.
Ahora ni siquiera sé qué fui para él, pero para mí fue importante
- sigo sintiéndome bastante estúpida por esto -
Yo decidí terminar todo, con el nudo en la garganta, sabiendo que me iba a arrepentir después, quizás esperando que hiciera algo para hacerme cambiar de opinión, pero no, solo atinó a decirme que deberíamos encontrar alguna solución para no terminar, pero que no podía prometerme que iba a cambiar, porque me estaría mintiendo. Y ya, jajaja - y mira la risa que me da ahora de lo estúpida que fui - qué más prueba necesitaba, si logró tanto en mí para que al final me deje ir aparentando querer solucionarlo pero sin mover un dedo ¿valía la pena insistir? Definitivamente, no.
La verdad, y siendo totalmente sincera, lo sentí liberado de mí - aunque me haya dolido aceptarlo - se lo llegué a decir en algún momento. Si su actitud me hacía daño, me dolía, entonces fue lo mejor, y sí, se sintió liberado, porque muchas veces antes y cuando empezamos a salir, dijo que nunca me lastimaría, que no haría lo que me habían hecho otros, que lo que menos quería era ser algo negativo en mi vida, que no era capaz de confundirme, de hacerme daño, que él no era "así" - pero, supongo que, sin querer, hizo todo lo contrario - y me duele decirlo, pero al final terminó siendo uno más del montón, metido en el mismo saco que los demás.
- Recuerdo que una vez le dije que sentía que yo daba el 100% y él solo el 50% me dijo que nunca es bueno dar todo. Perdóname, pero yo no sé querer de otra forma, le dije -
Y ya está lejos, no sé nada de él, ni quiero saber. Literal, lo he borrado de todo, hasta del celular, desde que me di cuenta que de especial ya no tiene nada, desde que se convirtió en lo que dijo que nunca sería.
Dentro de todo me siento bien, no voy a negar que tengo mis bajones de vez en cuando, que a veces me acuerdo de él, se me llenan los ojos de recuerdos y me da mucha pena que todo haya acabado así, que él haya hecho cosas, que dijo que nunca haría, quizás sin querer, que una vez más me haya equivocado con alguien que pensaba que sería diferente, pero que resultó ser igual. Que a pocos días de que viajara, yo sabiendo que no lo iba a volver a ver, quería que ya se fuera y que le vaya bien, quizás pensaba que estando lejos iba a cerrar de una vez esta historia, esta etapa donde - dentro de todo - me senti feliz, pero también lloré mucho. De pronto yo también le fallé, no lo sé, supongo que sí, tampoco quiero responsabilizarlo de todo, mi depresión, mi ansiedad, siempre han sido un gran problema para mí en las relaciones, sobre todo al sentirme vacía por la desesperación de no perder a alguien que quiero, a pesar de habérselo dicho antes, lo de la depresión, debió haber pensado que podía manejarlo, también algo debí de haber hecho o dicho para que se le vaya la emoción de lo de nosotros, para que ya no me quiera, para que yo pierda "la magia" que alguna vez sintió conmigo, como se lo dije alguna vez y no me lo negó.
Eso me dolió mucho, en serio.
Y así fue todo, la magia se esfumó, como si nada, le cerré la puerta, pero no en la cara, esperé que se fuera para hacerlo, esta historia terminó, no de la mejor manera como hubiera querido, sobre todo cuando me di cuenta que era cualquier mortal después de haberlo idealizado tanto - gran error mío - pero le creí todo y duele mucho más decepcionarse de alguien que quisiste, en quien confiaste, que pensaste que no era como los demás, que hasta ahora sigue haciendo cosas (por joda) que te duelen pero que para él es gracioso, es como caer de un precipicio directo al pavimento, de cara, rompiéndome en pedazos, una vez más - lo siento, tenía que haber alguito más de drama - Y ya me ves ahora, recogiendo esos pedazos para volver a reconstruirme poco a poco, convertirme en una Sandra más fuerte, aprendiendo de mis errores, curando mis heridas, más segura de mí misma, queriéndome, riendo, pintando, bailando, cantando, corriendo, saltando. Y porqué no, seguir arriesgando, porque de eso se trata la vida, de disfrutarla, de vivirla, de gilearla, de coquetearle, de sacarle la lengua, de guiñarle el ojo, de carcajearse, de respirar hondo, de suspirar profundo, de abrazar fuerte, de llenarnos de energía con esos momentos de alegría, de paz, de tranquilidad, de locura, de música, de los amigos, de la familia, de gente que vale la pena.
No me arrepiento de nada, solo hay cosas que no volvería a hacer, y hay personas en quien no volvería a confiar.
Arriesgarse está bien, equivocarse también, solo debemos saber que después de eso es obligatorio aprender para no cometer los mismos errores, levantarse de nuevo y convertirnos en una mejor persona siempre, hacernos bien y hacer bien a los demás, con mucho amor en el corazón.
Entonces,
al final,
como ven,
sí pude manejar la situación
y de la mejor manera.
Ya está, ya cerré la puerta y perdí la llave.
miércoles, abril 03, 2019
Deja que todo fluya
El problema con nosotras, las depresivas, es que buscamos lugares, situaciones, personas para estar y sentirnos bien, cuando llega a nuestra vida alguien que nos hace sentir felices, nos llenamos de todo eso y realmente nos aferramos a esa persona, porque esa sensación de felicidad, tranquilidad y paz es algo no muy común en nosotras y nos gusta sentirnos así, dependemos emocionalmente de otra persona que nos hace bien, porque nos aterra volver a sentirnos nada, porque pensamos que solas no podemos con todo el tema emocional, con nuestros demonios, con nuestros conflictos internos. Cada detalle, cada lugar, cada situación con él, que idealizas tanto, se vuelve muy importante en tu vida y cuidas mucho todo, para que no se cague, para que él no se vaya, no se aleje, no te deje. Muchas veces aceptas cosas con las que no estás muy de acuerdo, solo para "evitar" molestias, problemas o incomodidades para él, todo para que no tenga motivo para irse. Y en tus bajones, tus ataques de ansiedad, que pueden aparecer en cualquier momento, solo quieres verlo a él que te hace tanto bien, porque te sientes segura, querida, feliz, importante, y crees que él es tu única cura y lo abrazas fuerte, lo besas y te agarra la cara, lo miras y te brillan los ojos, le acaricias la cara, el pelo, la barba, sonríes, te acurrucas, y te quedas con su olor, y ya, se te pasa todo, vuelves a sonreír, te sientes tranquila y en paz. Te das cuenta que estás enferma y él es tu medicina, él es tu única cura, porque vuelves a sentirte feliz y quisieras que siempre fuera así. Pero llega un momento en que sientes que las cosas empiezan a cambiar, la actitud ya no es la misma y vuelven tus miedos, tus vacíos, la soledad en cada rincón, te apagas y necesitas tu medicina, que sabes que te hará bien pero ¿el resto del tiempo qué?
Y sientes miedo, y te haces un mundo en la cabeza, todo ocasionado por el miedo, el puto miedo, miedo a verlo a los ojos y darse cuenta que sienten distinto.
Quizás él se cansó de curarte, se hartó de tener que estar ahí cuando entras en crisis emocional, quizás no sabe cómo manejar la situación, quizás simplemente ya no quiere ser tu medicina, quizás encontró algo más importante, quizás ya perdiste la magia que hizo que él se fijara en ti, quizás ya te conoció lo suficiente como para saber que no quiere seguir contigo.
Entonces te aterra volver al estado oscuro en el que estabas y tú también cambias, te pones más dramática, más exigente, más loca, más intensa, no sé, debe ser la desesperación de no querer perder a alguien que te da felicidad a pesar de todo. Y ya sientes que empieza a derrumbarse todo lo lindo que habías creado en tu cabecita y te das cuenta que esa persona que te había hecho tanto bien, que te había dado esa felicidad a la que tanto te aferrabas, ya no te hace bien y te hundes, porque no lo quieres aceptar, pero lo sabes. Y entras a ese estado donde te contradices, donde luchas contigo misma, porque ya sabes lo que tienes que hacer pero no quieres hacerlo. Y después de darle vueltas a lo mismo, por días, quizás por semanas... decides hablar con él y terminar todo, aún sabiendo que te vas a arrepentir después, pero dentro de ti hay esa pizca de esperanza que te grita a todo pulmón que de pronto él reaccione y haga algo para no perderte, que no permita que esto termine así, pero te equivocas y te duele por mil millones equivocarte y sientes como si eso era lo que él esperaba que hicieras en algún momento y te deja ir, así de fácil, así de rápido, así de sencillo, así de práctico.
Y pasa lo que no querías que volviera a pasar nunca, te sientes nada, vacía, sola, con miedo, y te encierras, y no quieres salir, y te aislas, solo quieres llorar, solo quieres tu medicina, tu cura, pero ya no la tienes, se fue, se perdió, te soltó. Y pueden pasar días, semanas así, agotada emocionalmente, tratando de encontrar la razón por la cual todo cambió, si fue tu culpa, si fue esta maldita depresión, si fueron tus arranques de ansiedad, si fueron tus extremas ganas de querer, tu intensidad al aferrarte a alguien que no te quiere como tú lo quieres. Y deseas con todas tus fuerzas que todo sea como antes, cuando todo estaba bien, cuando eras feliz.
Y sufres.
Mucho.
Te desvelas pensando qué hiciste mal, por qué tuvo que ser así todo esto, con él.
Te culpas y extrañas septiembre. Te preguntas ¿en qué momento se jodió todo?
Y te cansas de estar así, con un nido en la cabeza, y el nudo en la garganta, llorando por todo, drogándote para no pensar, encerrada, destruida, molesta contigo misma. Simplemente te cansas, y quieres desesperadamente salir de ese estado, y empiezas a hacerle caso a tu familia, a tus amigos, a tus amigas y sales, aceptas invitaciones, comienzas a quererte de nuevo, a arreglarte, a querer seguir, a abrir los brazos para recibir todo lo bueno que la vida tiene para ti.
Empiezas a reinventarte, buscas ayuda, retomas la terapia, pones en práctica eso de controlar las emociones, de canalizar de diferente forma las situaciones, de minimizar lo que no te hace bien, dejas ir, sueltas - aunque estés harta de hacerlo - respiras profundo y sigues, y dejas que todo fluya, y conoces gente, y te reencuentras con amigas del alma que te ayudan a salir de esa oscuridad, e inesperadamente te ves sonriendo de nuevo, y tienes esa sensación de que todo va a estar bien, y bailas, y cantas, y ríes, y vas en bicicleta con el aire en tu cara, en tu pelo, y te caes, y te quedas tirada en el grass riendo, y abrazas a otros chicos, y fluyes, y vives el momento, y cierras los ojos, respiras profundo y sonríes, y empiezas a brillar de nuevo...
Te sientes mejor, mucho mejor, tus momentos de vacíos cada vez son menos. Y te das cuenta que la medicina, la cura que tanto necesitas está dentro de ti, que esos vacíos los tienes que llenar tú, con amor propio, haciendo cosas que te hacen feliz, con mente positiva, con esa fuerza interior y dejas que todo fluya...
Y sigues en el camino, con subidas y bajadas, pero con la firme idea de avanzar, porque esa nueva persona en la que te estás convirtiendo, merece sentirse bien, sentirse feliz, merece que le pasen cosas increíbles, merece disfrutar de todo lo bueno y bonito de la vida, merece un complemento sin tener que olvidarse de sí misma, porque esa persona merece tener paz en el alma y en el corazón,
porque esa persona
soy yo.
Soy yo y me quiero bien
y no quiero volver a sentirme insignificante
¿Sabes por qué?
Porque te juro que yo quiero seguir brillando.
martes, marzo 05, 2019
Conexiones del alma y del corazón
Encuentra a gente que se sienta afortunada de tenerte, gente que te quiera. Sí, hablo de querer, de amor, pero no de ese amor romántico de las películas americanas ni de los cuentos de hadas, amor de verdad, del duradero, también de ese amor y cariño incondicional de los buenos amigos(as) casi hermanos(as). Encuentra gente que cuente contigo sin necesidad de pedirlo, porque quieren hacerlo. Ese tipo de personas hermosas que aparecen en tu vida para poner cara de vergüenza cuando cuentas un chiste malo pero acaban riéndose de él, de las que empiezas la frase de ”te acuerdas cuando...” y no hace falta terminarla porque te interrumpen con una carcajada. Encuentra gente que se deje hacer cosquillas y que te las hagan a ti también. Encuentra ese tipo de gente mágica con capacidad de hacer que tu sonrisa se multiplique por diez al ver sus caras, de las que te aprietan la mano fuerte durante esa canción en un concierto y que siempre saben en qué estrofa tienen que mirarte para gritar a todo pulmón. Encuentra gente que prefiera cantarte al oído y que vea tu programa favorito solo por estar a tu lado.
Encuentra gente que no necesita decirte nada cuando lloras, que te abraza y, sin saber cómo, te aparta del frío... gente que cuando va a tu casa se siente con la libertad de tomar el control del televisor, que te saquee la refri sin pedir permiso, que se acuerden de ti con una frase, un dibujo, un cartel o el nombre de una calle, y te lo hagan saber; gente que te conozca lo suficiente como para recomendarte un libro, una película, una serie o un grupo de música (y acierte); encuentra gente que se preocupe por que llegues bien a tu casa, esa gente que te pregunta si desayunaste o si almorzaste; encuentra gente que se deje cuidar, alguien que le guste tus detalles y que te valore, que busque pretextos para verte, para hacer algo o simplemente para no hacer nada... alguien que sonría cada vez que crucen miradas.
Encuentra gente con quien compartir secretos, que en lugares públicos digan una palabra clave para saber a qué se están refiriendo, y que miles de ideas pasen por sus mentes imaginando lo divertido que sería y lo locos que son, conecta con esa gente, que sean cómplices y que se entiendan con sonrisas, con gestos, con el alma.
Encuentra gente que realmente se sienta feliz de tenerte, que llenes su vida con la tuya y que te haga mejor persona. Abre los ojos y quédate con esa persona que después de hacerte el amor se acurruque contigo para dormir, que te ponga mil apodos porque cada día descubre algo nuevo de ti. Alguien que no te haga promesas, sino que te demuestre, siempre, lo importante que eres.
Todos debemos buscar rodearnos de gente que nos hace bien y que nos permita entrar en su vida para hacerles bien. Encuéntralos y déjate encontrar. Encuéntralos y abrázalos fuerte, pero sobre todo... cuídalos.
miércoles, febrero 20, 2019
#NotasMentales
1.- Todo pasa.
2.- No te aferres a situaciones, cosas y/o personas.
3.- No esperes nada de nadie.
4.- Si alguien que se fue aparece de nuevo, no necesariamente es porque te quiera o te extrañe, puede que simplemente se sienta solo(a).
5.- Ama a tu familia.
6.- Siempre hay tiempo para todo, aunque sea 10 minutos.
7.- Existe la gente mala onda, aléjate.
8.- Las palabras no valen si es que no se demuestran.
9.- Que te prometan algo no siempre quiere decir que lo van a cumplir.
10.- Tú sí cumple lo que prometas.
11.- Agradece lo que tienes, lo que te pasa, bueno o no tan bueno.
12.- Quien te quiere de verdad no te hace mal.
13.- Vas a salir de esta.
14.- No fuerces algo que no nace.
15.- Disfruta el momento.
16.- No te limites.
17.- Debes tenerte paciencia.
18.- Evita ser autodestructivo(a).
19.- Todo acaba pero es el inicio de algo nuevo.
20.- Extrañar en silencio es muy doloroso, suelta, deja ir, el tiempo ayuda.
21.- Busca hacer cosas que te den paz, tranquilidad y felicidad.
22.- Cuida a las personas que conociendo tus heridas, se quedan para curarlas.
23.- Perdonar y soltar a alguien que quieres pero que te hace mal, es difícil pero es la única forma que tienes para curarte.
24.- No mereces nada a medias, es todo o nada.
25.- No te sientas mal por todo el amor que das aunque no sea correspondido.
26.- No te arrepientas por haber querido tanto.
27.- Los psicólogos muchas veces no ayudan.
28.- Si quieres llorar, llora.
29.- Si quieres decir algo, dilo.
30.- Cualquier cosa es válida si es para que te sientas bien, tranquila y en paz.
31.- Te van a fallar y lo vas a poder superar.
32.- Sigue queriendo bonito, en una de esas aciertas con el que sí te valora.
33.- Piensa en ti, quiérete.
34.- Un clavo no saca a otro clavo.
35.- El amor no duele, el amor cura.
36.- Quítale poder a lo que no te hace bien.
37.- Las personas siempre te van a decepcionar, a veces quien menos esperas, desapégate.
38.- Si te haces muchas preguntas, mejor ni lo intentes.
39.- Eres fuerte y valiente.
40.- Perdónate.
martes, noviembre 06, 2018
Mi problema: La depresión
En cuestiones de relaciones amororsas, mi problema siempre fue la depresión.
He tenido enamorados/salientes buenos, confundidos, equivocados y un par de hijos de puta. Dentro de todo había un sentimiento, de mi parte, de cariño, respeto y muchas veces amor, siempre he intentado hacer las cosas bien, dar lo mejor de mí, ser un apoyo, dar alegría y paz. Muchas veces me he equivocado y he sido demasiado tolerante, he aceptado cosas que no debía, he perdonado a personas que se han aprovechado de mis sentimientos - y bueno, tampoco les voy a mentir - también he fallado, pero nunca he engañado, nunca he traicionado, mis errores van por otro lado, malas decisiones, cosas que no debí decir y eso.
Tengo ataques de ansiedad porque mi cabeza vuela imaginando huevadas, por mis inseguridades, muchas veces por terceras personas que, queriendo, sin querer o sin saber, se involucran, o por situaciones no aclaradas. La mayoría de veces han sido por mentiras arrastradas, infidelidades, esas que una perdona pero que no puede olvidar y a pesar que intentas confiar, ya no puedes.
Tengo ataques depresivos, cuando lloro sin motivo aparente y me encierro, me desconecto y no quiero nada, quiero mandar a la mierda a todo, a todos, me pongo un poco paranoica y quiero que me deje sola, pero por dentro no quiero que se vaya. He tenido ataques depresivos inclusive después de haberme sentido feliz, como si sintiera que no lo merezco, que no merezco sentirme bien.
Entonces las personas que inician una relación conmigo, no pueden lidiar con todo esto y deciden dejarme, se asustan y se van, y no los culpo, o sea, es feo que te dejen sola después de haberte sentido tan mal, pero muchas veces es porque no saben cómo responder ante mis ataques o mis reacciones impulsivas. Y bueno, sé que es complicado.
Muchos me dicen que siendo tan linda y romántica y pervertida y graciosa y comprensiva y detallista y bla bla bla, por qué me va tan mal en el amor, "debes tener algún defecto" - me dijeron algunas veces - y sí, es mi depresión, mi ansiedad y mi paranoia.
Y pasa que ahora antes de iniciar algo con alguien, le pongo las cartas sobre la mesa, le digo las cosas claras, tal cual son, lo que quiero en una relación, lo que me ha pasado y lo más importante: si decides empezar algo conmigo, también considero necesario decirte que si tenemos una relación vas a tener que aprender a lidiar con mi depresión. Más transparente no puedo ser, y es que estoy cansada de que me sigan rompiendo el corazón por algo que intento controlar con todas mis fuerzas, pero que a veces se me escapa de las manos. No es mi culpa, es momentáneo, es por etapas, se me pasa, te juro que se me pasa.
Entonces tengo que soltar amores, respirar profundo y seguir mirando hacia adelante y alrededor también. Y así siempre pasa, aparecen los "pretendientes" tanteando, algunos interesantes y otros no. Pero ésta vez apareció alguien, inesperadamente, estaba ahí, desde hace mucho tiempo y yo de tonta que no lo había visto (o no lo quería ver). Y decidimos empezar algo bonito, a ver qué pasa e increíblemente me siento tranquila, siento mucha paz, ha hecho que confíe en él solo demostrándome que puedo hacerlo. Mi chico es un lindo, me hace reír, aunque a veces es un poco seco y medio cavernícola, pero lo quiero, me hace mucho bien, una vez me dijo que yo había sido su crush - *se sonroja* - y miren pues... ahora duermo con él.
Y bueno me siento tan bien que no estoy acostumbrada a eso y empiezo con mis ataques depresivos, la ansiedad, mi paranoia y eso, por mis putas inseguridades, porque tengo metidito en la cabeza que de alguna manera me va a lastimar, me va a dejar, se va a espantar, se va a terminar yendo. Pero él ha reaccionado de la mejor manera ante todo esto y me da esa estabilidad que tanto necesito. Me ha demostrado mucho en tan poco tiempo que es increíble el cambio emocional que he dado.
El problema es que la mayoría de mis relaciones han sido tóxicas o tormentosas. Y ahora que tengo esto, con él, que me hace tanto bien, que me da tanta paz, tanta tranquilidad, que es tan sano y tan bonito todo, no me la creo. Y he llegado a sentirme emocionalmente en equilibrio, lo cual me ha costado mucho lograrlo sola y que el que está a mi lado, me entienda. Él me entiende y yo lo entiendo. Estoy contenta con mi chico - qué rico es 😍 - me ayuda mucho a sentirme mejor. Todo basado en la comunicación y confianza, esa es la clave. Por eso cuido mucho lo nuestro, lo cuido como una cajita de cristal que no quiero que se rompa, porque no quiero perderlo y él lo sabe.
Mientras tanto yo sigo en una constante lucha con el tema de la depresión, con el apoyo de mi familia, amigos y de la mano con él. En este momento siento que no necesito nada más.


