Encuentra a gente que se sienta afortunada de tenerte, gente que te quiera. Sí, hablo de querer, de amor, pero no de ese amor romántico de las películas americanas ni de los cuentos de hadas, amor de verdad, del duradero, también de ese amor y cariño incondicional de los buenos amigos(as) casi hermanos(as). Encuentra gente que cuente contigo sin necesidad de pedirlo, porque quieren hacerlo. Ese tipo de personas hermosas que aparecen en tu vida para poner cara de vergüenza cuando cuentas un chiste malo pero acaban riéndose de él, de las que empiezas la frase de ”te acuerdas cuando...” y no hace falta terminarla porque te interrumpen con una carcajada. Encuentra gente que se deje hacer cosquillas y que te las hagan a ti también. Encuentra ese tipo de gente mágica con capacidad de hacer que tu sonrisa se multiplique por diez al ver sus caras, de las que te aprietan la mano fuerte durante esa canción en un concierto y que siempre saben en qué estrofa tienen que mirarte para gritar a todo pulmón. Encuentra gente que prefiera cantarte al oído y que vea tu programa favorito solo por estar a tu lado.
Encuentra gente que no necesita decirte nada cuando lloras, que te abraza y, sin saber cómo, te aparta del frío... gente que cuando va a tu casa se siente con la libertad de tomar el control del televisor, que te saquee la refri sin pedir permiso, que se acuerden de ti con una frase, un dibujo, un cartel o el nombre de una calle, y te lo hagan saber; gente que te conozca lo suficiente como para recomendarte un libro, una película, una serie o un grupo de música (y acierte); encuentra gente que se preocupe por que llegues bien a tu casa, esa gente que te pregunta si desayunaste o si almorzaste; encuentra gente que se deje cuidar, alguien que le guste tus detalles y que te valore, que busque pretextos para verte, para hacer algo o simplemente para no hacer nada... alguien que sonría cada vez que crucen miradas.
Encuentra gente con quien compartir secretos, que en lugares públicos digan una palabra clave para saber a qué se están refiriendo, y que miles de ideas pasen por sus mentes imaginando lo divertido que sería y lo locos que son, conecta con esa gente, que sean cómplices y que se entiendan con sonrisas, con gestos, con el alma.
Encuentra gente que realmente se sienta feliz de tenerte, que llenes su vida con la tuya y que te haga mejor persona. Abre los ojos y quédate con esa persona que después de hacerte el amor se acurruque contigo para dormir, que te ponga mil apodos porque cada día descubre algo nuevo de ti. Alguien que no te haga promesas, sino que te demuestre, siempre, lo importante que eres.
Todos debemos buscar rodearnos de gente que nos hace bien y que nos permita entrar en su vida para hacerles bien. Encuéntralos y déjate encontrar. Encuéntralos y abrázalos fuerte, pero sobre todo... cuídalos.


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