Han pasado catorce días sin ti y quince sin verte. Siento muchísimo tu ausencia, me he acurrucado en tu cama que aún tenía tu olor. Veo fotos tuyas y se me llenan los ojos de amor y de resignación. Te cuento que he retomado la terapia, esa la que te dije que tú también hicieras, y me siento un poco mejor. Estoy durmiendo con la última pijama que me regalaste, esa abrigadora. Prendo una velita blanca todas las noches y le hablo a Dios de ti, para que me visites en sueños, como lo hizo mi tío Carlos, debes estar con él ¿no?. Siempre veíamos los partidos juntos, con nuestros polos, gorros, y lo que sea para pasarla bien, mañana, que juega Perú, no será lo mismo verlo sin ti. Me haces mucha falta, sé que no debo llorar, para que puedas descansar, pero, te soy sincera, a veces no puedo evitarlo.
Quiero hacer un collage de nuestras fotos, pero no puedo, se me hace un nudo en la garganta y no paro de llorar. Pero no te preocupes, lo haré de todas maneras. Tenemos tantas fotos lindas y divertidas que valdrá la pena escogerlas y ponerlas en un cuadro, como el que me hiciste hace tiempo y me lo regalaste en mi cumpleaños. He comprado la misma leche que me traías y me he hecho a la idea de que me la has traído tú.
Te necesito tanto tío, yo solo espero con toda mi alma que estés en paz allá en el cielo, quizás sabiéndolo, me quedaría más tranquila. Hoy te hemos rezado, hemos hecho una cadena de oración para ti a las 6:00 pm. entre familia y amigos el lugar se llenó, sé que estuviste ahí y me tocaste la cabeza, como siempre lo hacías.
Te amo mi angelito bromista, descansa, prometo no llorarte mucho.


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