Hay muchas cosas, situaciones y personas que pasan por nuestras vidas, puede que el paso sea largo o corto, de cierta forma, nos marcan, nos hacen aprender, nos evolucionan, nos hacen más fuertes o más débiles, más fríos muchas veces, más desconfiados, más a la defensiva, más cerrados, más valientes, algunos, muy pocos, los que nos hacen ser mejores personas, en pocas palabras, los que nos cambian para siempre.
Las personas y las relaciones nos hacen ser otros, nos analizamos y nos damos cuenta que no somos los mismos de hace 5 o 10 años.
Nuestras amistades han variado, unos se han ido, otros se han quedado, otros no frecuentamos mucho pero cada vez que los vemos es igual que siempre, otros que si vemos por la calle, simplemente seguimos de largo, también esas amistades que te traicionaron, que te hicieron llorar, las que no entienden los códigos, las que la cagan y se hacen las cojudas, las que te arrepientes haberles confiado sentimientos, las que contaron tus debilidades, las venenosas, las que no quieres volver a ver en tu vida.
Las amistades más lindas son esos amigos que quieres ver más seguido, que saben leerte con miradas, los que te recuerdan al oír tu canción y los que saben que algo anda mal por el modo en el que escribes, esos amigos y amigas que te cachetean cuando la cagas pero que nunca te sueltan la mano ni te dejan sola, que son capaces de ponerse atrás tuyo solamente para que no retrocedas, los que te hacen mover los brazos como títere para bailar cuando tú sólo quieres desmoronarte, los que cuando les dices "no me siento bien" se aparecen en tu casa con una pizza y pelas o te sacan de los pelos para ir a tomar unas chelas, las que dicen que te van a presentar a su primo soltero y zapatón jaja, esas amistades que valen la pena y la alegría, esos, los contaditos con los dedos de una mano.
En una gran parte del pasado tenemos a los amores destructivos, esos que te hacen morir por un tiempo, esos que te dejaron cicatriz de por vida, esos que dejaron algo que recuerdas todos los días y que con el paso del tiempo aprendes a vivir con ello sin que desmorone tu mundo, esos amores que, a pesar de haber sufrido tanto por ellos, volverías a repetirlos, tan sólo para volver a sentir ese tipo de amor explosivo. También están los amores buenos, esos que son menos pasionales, pero que te dejan una sensación de felicidad, esos amores bonitos, que por necedades del destino, pierdes por idiota, y te das cuenta cuando ya es demasiado tarde. También están esos amores que quieres borrar, esos que te arrepientes y siempre te arrepentirás, los que existieron pero que no te da la gana de recordar.
De todo esto se aprende, nos queda avanzar, tenemos que hacerlo, no deberíamos tener otra opción, pero a veces también podemos quedarnos estancados, es decir, es válido estancarse, ahora depende de cada uno por cuánto tiempo queremos quedarnos ahí, es como un "stand by" para avanzar, un periodo de transición, yo lo llamo... estar en el limbo. Lo que sí es imposible es retroceder, no hay forma, por eso no debemos aferrarnos a nada ni a nadie.
Al final, lo único que importa es cómo reacciones ante todo esto, no es bueno guardar rencores, hay que perdonar, olvidar y soltar. Es cierto que cambias, tu vida nunca será la misma, tú no seras el mismo, pero lo que no debe cambiar nunca es tu esencia, esa que te inculcaron tus padres, ese "no sé qué" que te hace único en este mundo, no hay nada más tranquilizante que tener la conciencia limpia ante tanta basura alrededor.
Conserva tu esencia y en algún momento, quizás no muy lejano, la vida dejará de ser tan injusta y, finalmente, terminará sonriéndote y haciéndote sonreír.


0 comentarios:
Publicar un comentario