Hoy tuve un bajón abrupto, así, de golpe y sin permiso. Pasa que ayer me enteré de una noticia que me dolió mucho, alguien a quien quiero un montón, está pasando por un mal momento, alguien muy bueno, alguien que ayuda desinteresadamente a los demás, que tiene un corazón enorme y siempre está dispuesto a luchar contra las injusticias y precisamente es tan injusto lo que le está pasando que no logro entender cómo realmente funciona la vida.
Esto mas las cosas que estoy pasando hicieron que hoy me derrumbe y rompí en llanto de un momento a otro, sin control. No podía dejar de llorar, sólo atiné a taparme la cara para que no me vieran y taparme la boca para que no me escuchen, quería encerrarme en el baño, lloré como una niña, sollozando de dolor, de frustración, cansada de tanta mierda encima, tratando de rebuscar en la basura un poco de Fe, un poco de eso que todo el mundo dice que es lo último que se pierde, algo en qué creer, ese Dios que todos adoran, ese universo que puede cambiar las cosas, ese destino que me ha destruido la vida. Nuevamente me siento dentro del hoyo, con menos esperanzas que aquella vez, tirando la toalla, rindiéndome por primera vez, rehusándome a buscar una nueva oportunidad, resignándome a vivir por vivir sin esperar nada extraordinario, sin pedir nada a algún ser superior, sin luchar, sin rezar, sin nada ni nadie. Ya la vida me ha golpeado mucho desde hace 20 años, cuando mi héroe, mi padre, me desilusionó de la peor forma que un hombre puede fallarle a su hija. Desde hace 10 años cuando me vi fuera de casa completamente sola, buscando un refugio y terminé lastimando a quien más me ayudó. Desde hace 3 años cuando la puta vida me quitó la única razón por la cual podría yo haber continuado contra todo y contra todos, sin importar lo demás, la única razón por la cuál pude haberme hecho valiente y no terminar siendo una cobarde más. Aún así me levanté, me aferré a la Fe, a esa Fe que estoy perdiendo desde hace un tiempo. ¿Cómo perdonar a la vida, al destino que me dejó sangrando por dentro? destruida, derrotada. Y ahora siento que estoy cansada, me duele el pecho, me duele el alma. Hoy siento que estoy en el mismo hoyo de antes pero sin luz en el fondo, sin ganas de querer salir, débil de espíritu, harta de llorar, de sentir dolor. Ya no busco respuestas, no busco ni mierda, no creo en nada ni en nadie. Me rindo, maldita vida, tú ganas.
Sólo quiero un abrazo sincero y alguna voz que me diga que todo va a estar bien aunque no sea cierto.


0 comentarios:
Publicar un comentario