Se tumbaron los dos a la cama deshecha. Ella quiso apagar la luz.
Se sentía libre sin nombre, sin un pasado que la impulsara al sentimentalismo,
sin un futuro que la atemorizara. Él la abrazó con cuidado, como si temiera que
fuera a romperse... y ella se acurrucó junto a su pecho. Permanecieron así,
inmóviles, en silencio, mucho rato, hasta que se quedaron dormidos. Ella soñó
con la escena que vivía... sabía que estaba allí, en aquella cama, al lado de
su hombre... de sus ojos claros y dormilones. Podía ver la escena desde arriba,
los dos cuerpos paralelos. Entonces despertó y acercó los labios a los suyos.
No podía verlo pero lo intuía gracias al tacto y la respiración, ella lo abrazó
muy fuerte...

