Mario Benedetti

Nunca podrás aceptar lo que sientes realmente, nunca podrás
dejar de ser un simple cobarde que al menor sentimiento huye por miedo a
aceptar una verdad que a pesar de todo quieres ocultar y gracias a tu actitud
todo lo que habÃamos conseguido se desvaneció en un suspiro. Al final
terminamos siendo un par de payasos, cada uno a su manera; tú por ser un
cobarde de mierda que se esconde en sà mismo y yo por no poder decirte que no, por esperarte, creerte, volver a confiar en ti y en tus promesas. Te gusta estar conmigo, me extrañas,
me buscas, me quieres ver, me celas, no soportas a esos “amiguitos” que se me acercan, me lo dijiste varias veces, pero
te muerdes las ganas y me dejas escapar. Sé que me quieres y también sé que te
esfuerzas por ocultarlo. Si pusieras la mitad de empeño para que esto funcione,
cuántas lágrimas me hubieras ahorrado, amor. Pero aun asà no nos dejamos, yo
porque siempre confÃo en que ésta vez será diferente y tú porque por mucho que
lo intentes no eres capaz de alejarte sin volver a mà una vez más. Y es que
todo va a seguir igual, nos sentimos vacÃos cada uno por su lado, volvemos a
estar juntos y todo se arregla, volverás a mirarme con esos ojos sinceros que
sólo yo conozco, volverás a tomar mi mano, te volveré a besar como la última
vez, volverás a abrazarme sin querer soltarme y yo… yo volveré a creerte… pero
al irte y pensar en todo, te entrará el pánico y serás el mismo cobarde de
siempre que nunca aceptará que estamos destinados al abismo de querernos.

