La rutina es repetitiva pero por
lo menos te distrae, para bien o para mal. Un estado de ánimo dependiente de
otra persona unido a algún tiempo libre es la combinación favorita de mis días
de mierda, y pasarlo mal en silencio, la solución menos cobarde que he encontrado.
No sé qué pasa, y lo peor es que yo misma seré la culpable, pero necesito
volver al antes porque este presente me viene grande, demasiado grande. Sé que
las lágrimas no tienen horario, pero es que nunca pasaron por mi cuarto y se
quedaron ahí tanto tiempo. Quiero saber qué se hace cuando la única persona que
me puede ayudar es por la que estoy así.