La vida siempre me refriega en la cara de la peor manera que no merezco algo bueno.
Ya me cansé de recibir portazos en la cara, ya me cansé de lanzarme siempre al vacío con los ojos cerrados, los brazos abiertos y hacerme trizas al caer.
De todo lo que podía pasar, pasó lo peor. Sí, lo sé, era una opción y cruelmente fue la más dolorosa. Cómo pude creer que esto podía salir bien si toda la vida todo me ha salido mal?
Confirmo, una vez más, que la vida fue, es y será la peor mierda conmigo. Me sentí la más estúpida del mundo, quería que la tierra me tragara, quería desaparecer, salir corriendo.
Estaba triste, bastante triste.
Me morí un poco, no había hecho mas que llorar y dormir.
Me dolió.
Sólo quise llorar y que cada lágrima borre un poquito mi dolor.
Estaba resignada a no esperar nada de la vida, del destino, del universo, ni de algún ser superior.
Estuve en el limbo una vez más, por un par de días, quizás 3.
Como siempre, cada vez que la vida me hace caer, termina pateándome en el suelo.
Sí, me morí un poco pero reviví, como hacemos los valientes, los tercos, los masoquistas que, a pesar de todo, seguimos creyendo en el amor.
Esta vez cerré un capítulo en mi vida, nunca entenderé por qué tuvo que ser tan cruel toda esta situación, pero ya está, pasó, ahora tengo el corazón en la espalda, como una mochila... y yo...sigo caminando, no sé hacia qué dirección pero sigo para no mirar atrás ni retroceder ni hundirme en el pasado.


0 comentarios:
Publicar un comentario