Después de bastante tiempo, volví a ver a mi ex, ese ex, el innombrable, ese por quien empecé a escribir éste blog. Si leen los primeros posts sabrán a quién me refiero. Mi "tripolaridad" la ocasionó él, fue el chico que más he amado en mi vida y el que me hizo más daño. Siempre fue tan galán, tan aparentemente seguro de sí mismo. Recordé cómo me enamoró, recordé su táctica, su juego, es como si hubiera retrocedido unos 4 años. Yo había tomado, estaba triste y bastante deprimida. De repente me vi, sentada en su carro conversando de la vida, como buenos amigos. Nunca pensé volver a verlo después de la última vez, cuando cerré el libro, cuando escribí el último capítulo sobre él. Jamás volveré a confiar en él, a pesar que sé que ya no es el mismo, que ha cambiado, pero no puedo volver al lugar donde me destruyeron la vida, jamás será una opción para mí. Pero tampoco puedo borrarlo de mi vida así como así, hay algo que nos une y eso no lo puedo cambiar aunque quiera. Me dio gusto saber que está cumpliendo sus metas y que me las cuente. Lástima que siga tan solo, siempre me decía que él no se casaría nunca, que la vida familiar no era para él, creo que por eso fue tan cobarde, sé que hasta ahora, en el fondo, se caga de miedo. Tiene todo lo que se había proyectado tener, pero su cara no es de felicidad, sus ojazos verdes medio tristes ya no brillan como antes.
Por un instante me vi en el mismo lugar del pasado, cuando era feliz con él, cuando lo miraba dormir, cuando veíamos películas, cuando cantaba a todo pulmón, cuando bailábamos, cuando nos reíamos a carcajadas, irónicamente es el mismo lugar donde lloraba y veía su cara de indiferencia, de cobarde, las incontables veces que me hizo sentir miserable, las veces que me dejó sola cuando más lo necesitaba, cuando se iba y yo siempre lo esperaba.
Me agarró de la mano como queriendo decir algo y me dio un beso en el hombro, sabe muy bien que es mi debilidad, pero yo ni siquiera estaba nerviosa.
No sé en qué momento me quedé dormida, desperté y solté una carcajada diciendo: "¿Qué mierda hago acá?" Se rió y le dije que me lleve a mi casa.
No sé exactamente qué le dije, ni qué otros temas tocamos, estaba bastante ebria, un poco drogada y sólo recuerdo haberle hablado de lo malo que me pasa y lo triste que estoy. Qué coincidencia que por una u otra razón ninguno de los dos seamos felices. Siempre creí que era el amor de mi vida a pesar que me hizo pedacitos el corazón. Pero estaba equivocada, él sólo es la persona que más me marcó.
Yo ya cerré el libro pero creo que él no. Seguro siempre tiene presente lo mierda que fue conmigo cuando estaba tan destruida, se sentirá culpable y no se da cuenta que ya no hay nada que hacer.
No quiero ser indiferente con lo que le pasa pero tampoco quiero involucrarme, espero que le vaya bien y que siga cumpliendo sus metas, ojalá que sea feliz, ojalá que quiera que yo sea feliz también. Ojalá que seamos felices... pero cada uno por su lado.


0 comentarios:
Publicar un comentario