Yo me preocupo cuando sale tarde, cuando llega de madrugada a casa y no me avisa, cuando salta el muro y golpea con la mano la pared, cuando se enferma y no va al doctor, cuando se lastima sin querer, cuando se hace heridas en los dedos por tocar tan fuerte la guitarra, cuando me habla de esa idea loca de irse a Brasil. Cuando reniega demasiado, cuando no come bien...
Yo me preocupo, pero él es libre y por eso lo quiero, y es normal que se arriesgue la vida desde lo más alto, es su vida, pero... yo me preocupo. No me importa que él sea tan dormilón y que yo sea tan insomne, que sea tan tardón y yo tan puntual, que no me guste la música que le gusta, tampoco me importa que le asuste que tengamos demasiadas cosas en común, que su vida se parezca tanto a la mía, tal vez siento que él no es para mí ahora, sería una pena que las cosas se dieran y termine haciéndole daño una vez más, es que él es demasiado bueno para mí. Si decidiera perdonarme... tal vez, hubiese podido tenerlo, pero... siendo sincera, ahora y en éste momento no le deseo a alguien como yo, porque no es nuestro momento y quiero cuidarlo, porque quiero estar segura, porque me importa, porque lo quiero, porque... yo me preocupo, pero él no está obligado a perdonarme ni yo a quedarme. Ahora sí soy capaz de decir abiertamente que todo lo que estoy viviendo me lo merezco, por mis malas decisiones. No me perdonaría perderlo para siempre, por eso yo me preocupo más que por mí, por él.


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