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domingo, julio 06, 2014

La hippierucita y el lobo feroz



Había una vez… una hippierucita que tenía un grave problema, amaba con el corazón roto, ella pensaba que era la mejor forma de curarlo, creyendo que pasaría de estar destrozado a unirse de nuevo aunque sea parchado, aun así ella seguía amando a su príncipe con cada pedacito de ese corazón roto. Ese príncipe gris había herido su alma de la peor manera, pero ella siempre le creía a pesar que él siempre le mentía. Un día ella no quiso creerle más y decidió salir por el bosque a pasear y conocer otros príncipes que no sean grises, conoció algunos, unos muy lindos, muy detallistas, muy románticos, muy… muy perfectitos. La hippierucita no entendía por qué no era feliz con algún príncipe azul, decía que no le hacían erizar la piel como sentía con el príncipe malo y siempre los bateaba, lejos, se sentía mal por dejar ir a los príncipes buenos, pero no podía engañarse a sí misma. Igual se quedó con uno de ellos, porque quería intentar a ver si funcionaba. 
Un día… caminando por el bosque, recibió un mensaje del lobo feroz, invitándola al cine, ella se hizo la interesante, pero al final aceptó, tenía curiosidad, pero ella todavía salía con un príncipe azul, aun así pensó que no tenía nada de malo salir con el lobo como amigos.
El lobo fue por la hippierucita a su cabaña en el medio del bosque y salieron a pasear, el lobo la miraba mucho pero la hippierucita estaba en otra mensajeándole a su príncipe azul, a pesar que el lobo le gustó, ella disimuló. Era de esas pocas veces que la hippierucita se ponía nerviosa. El lobo le invitó un pisco sour y después fueron al cine, todo el tiempo el lobo se la pasó coqueteándole, inclusive viendo la película se le acercaba, al parecer quería un beso, pero ella no hizo nada. La hippierucita sabía que el lobo tenía una mochila muy pesada, quizás igual de pesada que la de ella.
Pasaron los días y de vez en cuando el lobo le mandaba algún mensaje o ella a él. La hippierucita decidió batear al príncipe azul, porque el lobo había logrado ponerla nerviosa desde el comienzo, mientras que el príncipe no. Ella sabía que eso significaba algo diferente. 
Un día el lobo le propuso algo y la hippierucita aceptó, él la besó y ella estaba muy nerviosa. Esa noche, el lobo la hizo vibrar como nunca y le erizó la piel de tal manera que la hippierucita olvidó por un instante el mundo entero. Desde ese entonces siempre pasean por el bosque y se van a un lugar que ellos solo conocen, se ríen mucho y se olvidan de todo por un rato, de vez en cuando hay problemas pero al final ella no lo puede dejar ni él tampoco, no saben qué es lo que tienen, pero es algo bueno. Ella quiere curarlo y protegerlo de la bruja (siempre tiene que haber una bruja en los cuentos) a pesar que la hippierucita en realidad necesita también que la curen.
El lobo cree que es malo para ella, pero ella sabe que no es así, su lobo feroz es bueno y trata de hacérselo recordar siempre. Él no quiere lastimarla pero la hippierucita prefiere arriesgarse porque lo quiere tal como es. 
La hippierucita se dio cuenta que prefería al lobo feroz antes que al príncipe azul, gris o de cualquier otro color, ella nunca le ha dado la espalda a sus sentimientos.

Éste no es un cuento de hadas, es un cuento real por eso no puedo decir la famosa frase final “y vivieron felices por siempre” porque en realidad no se sabe cómo terminará ésta historia, solo sé que hay que disfrutar los momentos que te hacen sentir bien y que hacen sentir bien a los demás, él es mi lobo churro y yo soy su sexycienta, éste no es un cuento cualquiera, éste es MI CUENTO.

"... y colorín colorado, éste cuento no ha terminado..."

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