Ésta semana mis
estados de ánimo han sido muy cambiantes, todo revuelto, todo confuso, he
estado bastante blue por lo que estaba pasando, por leer cosas que no debo y
porque me di cuenta que lo que he escrito antes es exactamente lo mismo que
escribo ahora pero con otra persona, otras palabras, la misma historia con
diferente protagonista. Es porque soy así, y aunque quiera e intente cambiar,
no puedo, siempre seré la misma chica que cree en esa pizca de amor que se
asoma en su vida.
Estuve resignada
ya a perder ese 1% de posibilidad, hasta ayer… que recibí ese mensaje
inesperado, que me ocasionó un infartito en el corazón, ese corazón tan parchado, “Hoy me levanté con ganas de ti” … a eso
me refiero cuando digo que mi lobo me pone nerviosa hasta con un mensaje,
imagínate cuando lo veo, cuando me abraza, cuando me toca, cuando me besa,
cuando me mira a los ojos… no supe qué responder, quería decirle tantas cosas y
solo respondí “No me digas eso… mentira,
dime lo que quieras así sea malo para mí
siempre quiero saber lo que pasa por tu mente” . Ya ok, díganme masoquista,
siempre he hecho lo que me da la gana, nunca he ido en contra de mis
sentimientos, y ésta no fue la excepción, las horas increíblemente pasaron
volando y de pronto, después de un tiempo, por fin, pude volver a acurrucarme,
me descubrí nuevamente aferrada a él con un abrazo y una sonrisota en la cara. Después de escuchar ese “Te he extrañado”
… caí encima de él y me sorprendí queriéndolo una vez más. Y él con su mirada,
esa mirada que me dice que quiere protegerme de él mismo. ¿Qué vamos a hacer
con nosotros? Me lo pregunto todos los días sin encontrar la respuesta. Ésta historia
tiene que ser diferente, de hecho, ya es diferente, la verdad es que él es ese
1% al cual me aferro tanto. No
hay forma posible de rellenar el vacío, ni
tratamiento eficaz contra el dolor persistente del
amor perdido, salvo su regreso.

