
No me vengas a enfermar la cabeza, no te invites a dormir mi siesta. No me busques lo que nunca te encuentras, tengo asuntos que no pienso convidar. Yo no te debo nada, cierra bien cuando te vayas, corazón. Deliciosamente no te soporto, me empalagan tus abrazos de oso y no me apuestes, que no soy buena apostadora. Miento poco... pero cada vez mejor!


0 comentarios:
Publicar un comentario