Welcome to my blog, hope you enjoy reading
RSS

miércoles, septiembre 29, 2010

La vida secreta de las palabras



Quiero que sepas que aunque no lo creas, y aunque haya sido yo la que lo ha estropeado todo, se me hace imposible olvidar todas esas horas abrazados, conociéndonos, descubriéndonos. Como la primera noche, esa en la que sentimos que teníamos la ciudad a nuestros pies, las estrellas a nuestro alcance… nos quedamos mirando el cielo y olvidamos que el tiempo pasaba, pero no me importó el castigo, había valido la pena. Lo guapo que estabas cuando el semáforo te pintaba de rojo y me mirabas de esa manera que tanto me desconcertaba, pero que me hacia sentir especial. Cuando parabas el auto de repente solo para besarme, y me creía una princesa. Tus ojos. Cuando nos quedábamos en silencio y me abrazabas tan fuerte que creía que me rompía, pero me daba igual. Como el tiempo, malditas esas horas que ni siquiera veía pasar… Pero no me ponía triste, sabia que mañana volveríamos a estar juntos al mismo lugar, a la misma hora, hasta la misma hora, siempre quince minutos tarde. La divertida descoordinación de nuestros besos y la extraña manera que tenías de expresarte. Tu pelo. El primer te quiero, la primera foto, el primer mensaje. Los días deseando que oscureciera y los nervios cuando te esperaba mirando por la ventana. Cuando cantabas manejando, seguro de ti mismo. O cuando me soltabas la mano para hacer cambio y en menos de un segundo volvías a acariciarme. Tu olor. El “oír la noche inmensa, más inmensa sin ella”. Ese sitio tan oscuro. Tu manera de comprobar que el suelo estaba seco. La rapidez y la facilidad con la que te indignabas. Tu sonrisa. Aprender que aún existe gente en éste lugar que no haya probado el cigarro y descubrir, gracias a ti, que me encanta Extremoduro. Las discusiones de cada día sobre si nos tumbábamos o nos sentábamos. Cómo soportabas mis rarezas y mis malos momentos y como entendías mis manías y mis defectos. Llegar a casa oliendo a ti, con esa sonrisa que solo tiene la gente feliz.
Pero lo que nunca, nunca podré olvidar son tus ojos llenos de lágrimas y las promesas que te hice, las que ahora estoy rompiendo…